Pocos tratamientos arrastran tantos mitos como la fotodepilación. Que si el vello sale más fuerte, que si duele muchísimo, que si solo vale para según qué piel… Vamos a separar lo que es verdad de lo que se repite sin más.
La fotodepilación reduce el vello de forma progresiva actuando sobre el folículo con luz. Sesión a sesión, el vello sale más fino, más débil y más espaciado. Pero alrededor de esa idea sencilla se han construido un montón de medias verdades. Aquí están las cinco más comunes, desmontadas.
Recuerda: cada piel y cada tipo de vello responden distinto. Esto es una guía general; lo que de verdad funciona para ti lo definimos en una valoración en persona.
«El vello sale luego más fuerte»
Es probablemente el mito más extendido y es falso. La fotodepilación no engrosa ni oscurece el vello: hace justo lo contrario, debilitarlo. Lo que a veces confunde es que, al principio, pueden verse pelos que estaban «dormidos» saliendo a la vez, dando la sensación de que hay más. Es temporal y forma parte del proceso.
«Sirve igual para cualquier pelo y cualquier piel»
Aquí hay matiz. La luz actúa sobre el pigmento del vello, así que funciona especialmente bien con vello con color. El vello muy claro, rubio o canoso responde peor porque tiene poco pigmento. No es un «no» rotundo, pero sí algo que valoramos antes para ser honestas con lo que puedes esperar.
«Con una o dos sesiones ya está»
Ojalá fuera tan rápido. El vello tiene varias fases de crecimiento y la luz solo actúa eficazmente sobre los que están en la fase activa en ese momento. Por eso se necesitan varias sesiones espaciadas: para ir «pillando» el vello en su mejor momento. La constancia es lo que marca la diferencia.
«No puedes depilarte entre sesiones»
Puedes, pero solo rasurando con cuchilla. Lo que no debes hacer entre sesiones es arrancar el vello (cera, pinzas o depilatorias que tiran de raíz), porque entonces la luz no encuentra el folículo sobre el que actuar. Rasurar no interfiere; arrancar sí.
«Es solo cosa de verano (o solo para mujeres)»
Ni una cosa ni la otra. Se puede tratar prácticamente todo el año, de hecho muchas veces conviene evitar la época de más sol y bronceado. Y por supuesto no entiende de géneros: cualquier persona que quiera reducir vello de forma duradera es candidata.
Antes y después: lo que sí y lo que no
Rasurar la zona el día antes, venir con la piel limpia y sin cremas, y cuidar la protección solar después.
Cera o pinzas entre sesiones, exposición solar intensa o autobronceadores justo antes y después.
Dudas frecuentes
¿Es dolorosa?
La sensación es de un pequeño calor o chasquido puntual, muy llevadero. Cuidamos tu comodidad y adaptamos los parámetros a tu piel.
¿Cuántas sesiones voy a necesitar?
Depende de la zona, de tu piel y de tu vello. Lo habitual es un plan de varias sesiones espaciadas que definimos en tu valoración.
¿Puedo tomar el sol?
Conviene evitar el sol intenso y los autobronceadores antes y después de cada sesión. Te damos todas las pautas para que el resultado sea el mejor.
¿Funciona en zonas delicadas?
Sí, tratamos rostro y cuerpo, incluidas zonas más sensibles, ajustando siempre la intensidad a cada parte.
¿Cómo sé si es para mí?
Con una valoración. Miramos tu tipo de piel y de vello y te decimos con sinceridad qué resultado puedes esperar.
En resumen
La fotodepilación no engrosa el vello, no se resuelve en una sesión y funciona mejor cuanto más pigmento tiene el pelo. Con constancia y las pautas correctas, es de las formas más cómodas de despedirte de la cuchilla y la cera. Lo demás, son mitos.
¿Quieres saber si la fotodepilación es para tu piel y tu vello? Te lo decimos en una valoración, sin compromiso.